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ELLOS LO HACEN POSIBLE:

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  • MARATON ALPINO MADRILEÑO. 13.06.2010. 44 Kms

    Pensaba yo que las frases grandilocuentes que adornan la web del MAM, del tipo “el maratón más duro del mundo” o “será duro pero sobreviviréis” no eran más que ganchos para atraer participantes. Ya hemos corrido muchas cosas complicadas y no será tan duro, decía yo. Bien, pues las frases de la web hacen justica a lo que es la carrera.

    Llegamos a Cercedilla el viernes por la tarde y el tiempo no auguraba nada bueno. El sábado por la mañana estaba peor. Nubes bajas, lluvia y frío. En el puerto de Navacerrada a las cuatro de la tarde teníamos 5º. Si las condiciones seguían así, seguramente el recorrido tendría que ser modificado, tal y como nos dijeron en la charla técnica del sábado por la tarde, tras recoger los dorsales. Una pena, pero lo primero es siempre la seguridad de los participantes. No obstante, cuando volvíamos al hotel, unos rayos de sol se abrían paso entre las nubes.

    Y como el tiempo es así de caprichoso, cuando el domingo a las cinco de la mañana miré por la ventana, comprobé que no había nubes bajas, no llovía y tampoco hacía frío. Íbamos a tener un MAM completo, sin recortes, como nos confirmaron por megafonía justo antes de salir. Ya en el desayuno me encontraba con muchas ganas, nada parecido a hace quince días en Oturia. Desayuno suavecito, café solo y, con el Ipod atronando en las orejas con la música que me motiva antes de las carreras, paseíto de 1k hasta la salida.

    Curiosamente, antes de estas carreras complicadas, siempre me viene a la cabeza la frase de Juanito, el jugador del Real Madrid, de que “90 minuti en el Bernabeu son molto longo”. Extrapolado aquí, 42 kilómetros por la montaña pueden hacerse muy largos si no regulas bien desde el principio, si no te mentalizas de lo que te espera. Con esas palabras en la cabeza y con un miniplano del perfil en la muñeca, pasé por el arco de salida manteniendo un ritmo cómodo, quizás algo reservón, pero animándome conforme avanzaban los kilómetros, ya que me encontraba muy bien y las piernas respondían el 100%. 7 Kms de sendero y bosque con los pies ya mojados por los pasos de riachuelos (¿para qué cruzas por las piedras?) hasta que llegamos a Navacerrada. Aquí la niebla nos envuelve, pero no llega a hacer frío del todo, y empieza la ascensión a la Bola. Dura, dura de cojones, pero con un buen ritmo de trantran, supero los 500 mts de desnivel y llego en 1h26’. No está nada mal, pienso. Primer Powergel, agua, y descenso hacia cotos. Como es habitual en mi, hago la risa bajando, aunque es verdad que no es tan técnico como pensaba y respondo bastante bien. Ya casi llegando a Cotos sale a mi encuentro el gran Ser13gio. Por fin lo conozco en persona, ya tenía ganas y me acompañará unos cuantos kilómetros, aunque ahora mismo ya ni me acuerdo dónde lo perdí de vista.

    Empieza la subida a Peñalara. Primero por un tramo de sendero que permite correr a ratos, hasta que se llega a la parte de montaña pelada. Aquí la niebla lo envuelve todo. Se ven las sombras de los corredores por delante. Ciertamente me parece espectacular. Sigo yendo cómodo, aunque en un momento dato me animo más de la cuenta y me voy al suelo (sí, subiendo, valiente torpe). Golpe en la rodilla y el brazo que afortunadamente no va a más. Aquí no se puede perder la concentración ni un segundo. La niebla sigue envolviendo todo, lo que en cierto modo es un alivio, ya que no se ve el final del ascenso ni lo que nos falta. Al final toco chufa en Peñalara en 2h40’. Toca bajar, con muchísimo cuidado por la zona de piedras y más ligero ya por la pista y el sendero hasta el descenso hasta Cotos. Me voy animando por momentos, pues esto pinta bastante bien. No tengo síntomas de cansancio, pero en el avituallamiento me tomo mi tiempo, segundo Powergel y para adelante. Estamos en el k24, y tras otros 3 de senderos y bosque comienza la temida subida a Cabezas.

    Mucho me habían hablado y había leído de esta subida. Y todo se queda corto. Una pared infernal, de rocas imposibles al principio, sendero en zigzag después donde a veces daba un pasito adelante y dos para atrás. Me entra el pajarón del siglo. No hay manera de avanzar, incluso alguien me pregunta si estoy bien. Consigo no pararme en ningún momento, pasitos cortos, despacio, pero avanzando. 28’ el primer kilómetro de ascenso. Uffffffff, esto no se acaba nunca, y cuando parece que corono cima, queda el tramo infernal de cresteo. Me da la sensación de estar avanzando por el rompeolas de un puerto de mar. Y el mar de piedras no se acaba nunca. El segundo kilómetro se me va a 24’. Por fin empiezo a bajar, aunque tampoco está el camino para tirar cohetes. Saco mi planito y veo que ya queda lo fácil. Ascenso tendido por camino corrible y, por fin, segundo ascenso a la Bola del Mundo, donde llego en 5h15’. Desde aquí ya es todo descenso. Incluso el día se ha abierto y permite ver el paisaje espectacular.

    A todo esto, en el último ascenso el isquiotibial derecho se ha declarado en guerra y empieza a doler. En la bajada a Navacerrada me molesta de verdad, cojeando un poquillo. No me queda más remedio que estirar en el avituallamiento, darme un masaje con Reflex y pedir que no vaya a más. Sólo quedan 8 Kms de descenso, por el mismo camino de la ida, donde se puede correr, y ahora que he llegado hasta aquí no es momento de joderla. No obstante, un ibuprofeno en el bolsillo está preparado por si la cosa va a mayores, aunque no hará falta. El réflex me ha hecho efecto y me permite disfrutar del tramo final. Incluso hace algo de calorcito. Por fin llega ese mágico momento de las carreras de montaña en el que el sonido de la megafonía nos dice que estamos cerca, muy cerca de meta. Tanto, que termino en 6h06’.

    He sobrevivido al MAM. Lo he disfrutado muchísimo. Lo he sufrido mucho en el tramo de Cabezas, pero el balance es claramente positivo. Una auténtica carrera de montaña, larga y dura como tienen que ser estas carreras. A modo de curiosidad, he ido más rápido aquí, 7’/Km, que en Oturia hace quince días, 8’/Km, siendo Oturia una carrera en la que se corre mucho más. La clara diferencia entre un día en el que las piernas no van y otro en el que sí.

    Muchísimas gracias a los organizadores por poner a nuestra disposición esta prueba. Perfectamente organizada y marcada. Gracias a Mina, a Mercedes, por hacernos sentir como en casa. A Amalio por venir a verme el sábado, a Ser13gio por acercarte a compartir unos cuantos kilómetros y a Valentín por conocernos.

    PUYADA OTURIA 2010. 30.05.2010 38 Kms

    Para mi, sin lugar a dudas, Oturia es "La Carrera". He competido en muchas, pero ninguna me deja ese buen sabor de boca, ese sufrimiento en las rampas, ese calor en los tramos finales que hacen a esta carrera distinta a todas. Una prueba larga que termina poniendo a cada uno en su sitio. Me falta catar el MAM, así que dentro de quince días tendré opinión formada.

    El viento que soplaba el sábado por la tarde en la recogida del dorsal no auguraba nada bueno, pero la mañana ha salido espléndida. Tanto, que finalmente los manguitos se han quedado en la mochila. Después del primer año terminar con cinco puntos de sutura y 4h46', el año pasado salir muy tranquilo y cuando tenía fuerzas para arriesgar no quedar kilómetros, terminando en 4'43, este año me había propuesto atacar las 4h30'. La semana no había sido la más adecuada, pero ahí estaba, en la línea de salida para darlo todo.

    Así que he salido zumbando a todo meter, algo que nunca había hecho. Ya de primeras noto algo raro, y es que las piernas me duelen un montón. No le doy demasiada importancia y sigo a buen ritmo, casí un minuto por kilómetro más rápido que el año pasado. Subo fácil y en las bajadas encuentro buenos apoyos. El terreno está húmedo, pero perfecto para correr. Me sorprendo a mi mismo en las bajadas, mucho más rápido y mejor que nunca. En el tramo de llaneo del río saltan las alarmas. Normalmente aquí aprieto de lo lindo, pero hoy no puedo. Las piernas siguen doliendo y no hay manera de hacerlas correr. Toca apretar los dientes y seguir. Pasamos bajo la tubería, cruzamos Osan y empieza la subida a Santa Orosia. Un Powergel me hace recuperar fuerzas y pongo velocidad de crucero en el ascenso a la ermita. China chana, parece que la cosas se arregla y voy pasando gente. Dos kilómetros de 14' y 13', falso llano y ataque final a la cumbre, que corono en 2h35', diez menos que el año pasado. Bueno, pues para ir con unas sensaciones lamentables tampoco está tan mal.

    Descenso a tumba abierta hasta Satué. Joder, el mejor descenso que recuerdo, bajando muy fácil, rápido y sin miedo. Pero aquí se me acaban las pilas. Salgo del avituallamiento y me cuesta un mundo mover la maquinaria. Tengo claro que hoy tocará sufrir. Tengo por delante los 8k de toboganes en los que el año pasado volaba. Hoy es distinto, pero a pesar de todo logro sufrir dignamente. Contra todo pronóstico, y aunque el ritmo es bajo, los kilómetros pasan rápido. Veo la pancarta del 35 con 4h14. En condiciones normales suficiente para completar sub 4h30, pero queda la última tachuela, esa que nos meten de propina cuando ya tenemos Pirenarium en el horizonte y que hace completar el k36 en 11' tras una pendiente brutal. Ahora ya sólo queda descender y entrar en Pirenarium con 4h40'46".

    ¿El balance? 100% positivo. No he conseguido el objetivo marcado, pero he dado todo lo que podía y he hecho mejor marca en la prueba. Tengo claro no obstante que hoy no era el día, posiblemente por la semana anterior con muchos nervios, que a mi personalmente me afecta bastante. Está claro también que cuando sales a tope, al final lo puedes pagar, y el cuerpo no ha carburado como otras veces. Pero si en un día así y con pinchazo hago este tiempo, sólo puedo terminar contento. Gracias a tod@s por vuestro seguimiento. La próxima, en Cercedilla. El MAM espera.

     

     

    Jorgeada. Zaragoza - Huesca. 22.04.2010. 75 Kms.

    Y pasó la Jorgeada. 9h19'40" después, Chema y yo llegábamos a la Ermita de San Jorge después de haber recorrido juntos los 74 Kms que separan Zaragoza de Huesca. Una muesca más y una gran satisfacción por haber completado al fin una carrera ultra. Finalmente no llevamos mochilas de apoyo, por lo que lleno la mochila con todo lo que pueda necesitar, incluyendo un bidón de agua y otro de Cocacola sin gas.

    Salimos puntuales a las 22:00 desde la Plaza del Pilar de Zaragoza. Después de haber estado toda la mañana lloviendo, por la noche nos da una tregua y el cielo se abre, aunque nos acompañará una fina llovizna toda la carrera. Como nadie sale corriendo y el recorrido no lo conocemos hasta que salgamos de Zaragoza, nos acoplamos al grupo de andarines de cabeza (vaya velocidad a la que andan!). El Garmin tarda 4 Kms en cogerme señal. Menos que el de Chema sí que se ha puerto en marcha desde el principio y me sirve de referencia. Por fin salimos de Zaragoza y empezamos a correr por los caminos marcados. Frontal en marcha que ya no nos abandonará. Buen ritmo, algo rápido para lo que tenía previsto, pero voy resistiendo bien. San Gregorio, San Juan de Mozarrifar, carretera de Huesca, cruzamos Villanueva y enfilamos Zuera por asfalto hasta llegar a Las Lomas donde cogemos pista de tierra. Primera barrita Powerbar y adelante. Los caminos de tierra hacen más entretenido el camino, con toboganes y algo de barro. Llegamos a Zuera tras 2h30', 25 Kms, y parada técnica en el pabellón: quitar tierra de las zapas, rellenar bidones, comer algo. Una pequeña ampolla en la planta del pie empieza a darme guerra.

    Salimos de Zuera. Desde aquí ya no encontraremos ningún avituallamiento montado, ya depende todo de nosotros y de alguna furgoneta de apoyo. Tras 5k de asfalto por carretera nos equivocamos y en vez de coger la pista de tierra paralela seguimos por asfalto. No influye en el camino pero sí en nuestras piernas, que notan los kms por superficie dura. Cubrimos la distancia del maratón en 4h32. Por medio ha caído otro Powergel y bastante agua. El esfuerzo me empieza a pesar y hasta que llegamos a San Jorge, k48 con bifurfación a camino de tierra, sufro bastante metiendo bastantes tramos andando. En este kilómetro hay una furgoneta de asistencia. Relleno bidones y me tomo un ibuprofeno para los dolores musculares que eran intensos en las piernas. Estamos en el 48 con 5h15'. Desde aquí ya casi todo es tierra.

    Recuperamos la marcha tras 10' de descanso con la vista puerta en Almudévar. Me encuentro como nuevo, aunque a Chema le ha sentado algo mal un plátano que ha comido. No obstante, los kilómetros empiezan a caer rápidamente, llegando a Almudévar tras 8k con 6h10' acumuladas. Aquí comienzan nuestros problema con las marcas. Perdemos mucho tiempo a la salida del pueblo buscando las marcas del camino correcto, hasta que por fin damos con la cabañera que tiene como destino Huesca. La Cabañera Real se hace muy larga. A pesar de que el ritmo es bueno, constantes bifurcaciones nos hacen parar para buscar las marcas del camino bueno, desandando a veces lo avanzado.

    7h44' de carrera, 63k, y vemos las luces de Huesca a lo lejos, pero nos queda el peor tramo. un tramo de monte abierto de 3k, difícil y con las marcas muy difíciles de encontrar. Para colmo, con la lluvia tenemos barro y mucha vegetación húmeda. Esos 3k nos llevan 40'. Menos mal que vamos dos y nos complementamos en la búsqueda, pero las zapas y los calcetines ya están empapadados. Chof chof chof. Por fin cubrimos esos kilómetros para enfilar los últimos tramos.

    Ya esta amaneciendo cuando vemos con nitidez Huesca. A estas horas ya poco corremos y básicamente andamos, si bien mantenemos un buen ritmo. Finalmente llegamos a la Ermita de San Jorge a las 7h20', después de 9h19'40", cansados pero satisfechos.

     

     

    Maratón Zaragoza. Zaragoza. 22.11.2009. 42,195 Kms.

    3h12'43"

     

    3h12'43... ¡¡¡Prueba superada!!! Pues sí, ahora mismo estoy contentísimo. He superado el registro necesario de las tres horas y media, lo que significa que he conseguido el pasaporte para correr el verano próximo en los EEUU. AL 98% la prueba elegida son las 50 millas del Lago Tahoe. Pero hasta entonces todavía falta mucho.

    En el maratón ha salido todo a pedir de boca, si bien en los últimos tres kilómetros me ha tocado sufrir. El día ha salido espectacular para correr, buena temperatura, ausencia total de viento y sol espléndido. La salida, multitudinaria y con dificultades para coger un buen ritmo. De hecho, entre la gente que había y lo pachorras que he salido, los primeros tres Kms, me han salido en casi 16'. Como no era plan, a ese ritmo no conseguía nada, me he puesto las pilas con ritmos primero a 4'30 y más tarde entre 4'20 y 4'10 hasta pasar la media en 1h35'. Esta primera mitad me ha gustado mucho, muy buena de correr. Primer Powergel en el 14.

    La segunda parte ha sido para mi en una ciudad nueva, ya que nunca había estado por esta zona de Zaragoza (bueno, de hecho ni siquiera fui a la Espo). He seguido con muy buenas sensaciones los siguientes 10k. Segundo gel en el 29. Estos Kms han pasado volando, las piernas responden y el coco también. Ya sólo me quedan 12, una horita de carrera. Del 30 al 35 sigo bien, aunque las piernas ya empiezan a quejarse y paso del 4'18 del k30 al 4'32 del k35. Esta parte está siendo más dura, los sube baja de los puentes se notan y la zona de la Expo tiene desniveles que castigan, aparte de que no me resulta bonita para correr.

    El 36 va bien pero en el 37, en el tramo paralelo a Helios comienzo a tener problemillas. Las piernas están duras, ya no voy con la ligereza de antes y eso se nota en los ritmos. El 38 a 4'59, el 39 me cuesta un mundo, 6'06. La cosa se pone algo chunga, pero en el 40 ya veo el objetivo cerca y aprieto, 4'39. Km 41 en 5'02 y K42 en 5'22. Esto se acaba, enfilo hacia Independencia y la vista del arco de meta me da el último empujón para completar mi primer maratón de asfalto en 3h12'43".

    Necesitaba 3h30 y en cada kilómetro echaba la vista al reloj para ver el colchón de minutos que tenía. A la altura del 30 he visto que el objetivo se iba a cumplir. En definitiva, un buen maratón con los últimos kilómetros muy sufridos.

     

     

    Puyada Oturia. Sabiñánigo. 27.09.2009. 38 Kms.

    4h40' Puesto 60/175

    Esta mañana me he quitado una espinita que tenía clavada desde hace dos años, cuando terminé con 7 puntos en la frente. Aunque terminé, no eran las mejores condiciones.

    El nivel este año en Oturia era espectacular. Copa de España, trial de las World Series y toda la élite en la línea de salida. Subimos a Sabi ayer ya para dormir tranquilamente, levantarme sin prisas y aprovechar el finde con Bea.

    Las sensaciones de carrera han sido inmejorables. Empezando muy suave, dosificando bien que 38k son muy largos y recuperando posiciones. El ascenso, creo que el mejor que recuerdo. Estas subidas largas, a ritmo durante muchos kilómetros me gustan. Chinachana, ritmo de subida constante y a patear metros. Coronamos Oturia, 20k, y comienza el descenso salvaje. Uf, sigue siendo tan vertical como lo recuerdo, pero los primeros tramos son pastizales y se puede arriesgar algo. Parece que he metido bastante caña en el ascenso, que es lo que quería, porque en la bajada hasta Satué sólo me pasan 4, y eso no es muy normal en mi y en mis patizambos descensos. Mucha tranquilidad en el tramo en el que me fui al suelo, casi andando, y llegada a Satué.

    Quedan unos doce kilómetros de contínuos repechos y descensos. Me encuentro con muchas fuerzas y tiro a saco. Voy muy bien. Ultimo avituallamiento a seis kilómetros y falta la subida sorpresa que termina de matar las piernas cuando ya se ve Sabiñánigo. Pero este año hay fuerzas todavía para tirar a muerte, correr muchos tramos y darlo todo en la bajada final a Pirenarium.

    Tiempo final 4h40' y más contento que unas castañuelas.

     

     

    Boca del Infierno. Hecho. 19.07.2009. 25 Kms

    2h54' Puesto 55/250

    Otro año en esta bonita carrera, que además la organiza mi club. Por supuesto, perfecta organización, recorrido perfectamente marcado y muchos avituallamientos. Por desgracia es el tipo de carrera que a mi no me va nada, con muchísimos tramos entre bosques húmedos, con descensos difíciles (al menos me lo parece a mi) y sin una subida larguísima que permita meter tiempo para llegar con un colchón a las bajadas. Por otro lado, el recorrido es precioso, con salida y llegada en Oza, mil caminos entre infinitos bosques de hayedos, un vertiginoso descenso desde Gabardito y el tramo de ascenso por la calzada romana, personalmente es la parte que más me gusta, cuando las fuerzas ya están justas y el sol nos da de plano.

    Este año el nivel era muy alto y se nota en la salida, muy rápida. Como ya recordaba del año pasado estos primeros kilómetros se adentran en el bosque dando paso a los técnicos tramos de los hayedos. 8 Kms de caminos oscuros y húmedos con alguna subida bastante importante. Uf, no la recordaba tan dura. En vez de correr voy pisando huevos y me adelantan por la izquierda, por la derecha… Lamentable actuación. A ver si mejoro ya de una vez en las bajadas porque esto es un infierno. Empiezo la subida a Gabardito. China chana, ritmo crucero y empiezo a pasar a los grupetos que me han dejado atrás en la bajada hasta coronar.

    Dejo atrás el avituallamiento sin parar y empiezo a bajar. Menos mal que este descenso es por caminos secos, tiene piedra suelta pero no está húmero, así que voy mejor. Lo que no significa que deje de adelantarme gente. Los que adelanté subiendo me vuelven a pasar. En fin… Termina el descenso y empieza la subida de la calzada romana. Aunque voy bien de fuerzas, me tomo un powergel y subo lo más rápido que puedo estos dos kilómetros. Descenso y por delante los últimos 4 kilómetros que siempre se me atragantan. Unos cuantos toboganes muy jodidos cuando ya estás tocado de fuerzas que se hacen muy largos hasta llegar a Oza en 2h54’. Un tiempo muy similar al del año pasado (dos minutos más). La verdad que me siento cansadísimo, el último tramo del bosque se me ha hecho interminable, he perdido unos cuantos minutos y sólo quería que se terminara ya.

    Puesto 55 de la clasificación y una sensación agridulce. No consigo bajar bien, a pesar de que voy mejorando y, por mucho tiempo que gane en las subidas, en los descensos es donde se establecen las diferencias.

     

     

    Desértica Extrema. Belchite. 4-5.07.2009. 9 Kms + 23 Kms

    2h21' Puesto 16/250

     

    La Desértica Extrema es mi carrera preferida del calendario. Ningún año me decepciona, sobre todo desde que está el formato de las dos etapas. Espero que el año que viene se animen y metan una tercera etapa.

    La primera etapa, el sábado, de 9 Kms por los alrededores de Valmadrid, a las 17:30 bajo un sol de justicia. Salida bastante rápida. La carrera es corta y la gente se mete caña. Yo intento reservar pensando en mañana. El recorrido es similar a los caminos por donde entrenaba hasta el año pasado, algún tramo de monte abierto y otros por la tierra de los campos de labranza. Muy divertido. Llegada en 40’25, en el puesto 20. La verdad que bastante cansado. Carrera corta y agónica donde se ha corrido bastante más de lo que pensaba.

    Hoy domingo tocaba darlo todo. A pesar de que la mañana parecía fresca, sólo han sido ilusiones. Salida a las 10h30 desde La Puebla de Albortón. Cuatro kilómetros de monte y cresteo y desde allí llaneo continuo hasta la meta. Paso por el congosto del cañón donde adelante a tres corredores y de allí a la cantera. Impresionante el paso por la cantera y sus caminos de polvo blanco e impresionante también la larga fila de corredores que se ve. Me tomo un Powergel y desde aquí ya mantengo una holgada posición, sin nadie por delante ni por detrás, así que sólo queda correr y mantener el ritmo. Los avituallamientos pasan, el calor empieza a apretar y ya se ve Belchite en el horizonte, aunque este año todavía damos un rodeo antes de entrar en el pueblo. El kilómetro final por las calles del pueblo se hace eterno. Este año lo han alargado y parece que la meta no llega nunca, hasta que por fin entro en 1h41, posición 17 en la etapa. En el cómputo de la general, puesto 16.

    Termino muy satisfecho y contento. La Desértica no me ha defraudado y yo a ella tampoco.

     

     

    Peña Montañesa. Aínsa. 28.06.2009 24,500 Kms

    3h35' Puesto 45/150

    Otro año más nos acompañó el calor en esta carrera, algo que ya casi es tradición, y que a mi me gusta mucho.  Al cambiar el recorrido y subir por la pedrera se ha convertido, en mi opinión, en una carrera mucho más dura. También porque el descenso posterior pasa a ser más largo y técnico, y eso a mi no me mola nada. Pero me gusta más de esta forma. La hilera de corredores ascendido la pedrera me recordaba las fotosde los Dolomitas.  Si se mantiene este recorrido, no tengo ninguna duda que la subida se convertirá en mítica, como dice Monrasín. Las carreras de montaña tienen que ser duras, y esta lo ha sido.

    Respecto a la carrera, el guion habitual por mi parte. Salida rapidilla para no perder mucho sitio por delante. Bastante bien el tramo de bosque hasta llegar al ascenso y desde allí a cima tocó sufrir. Los dos kilómetros de ascenso me llevaron prácticamente 55’, una salvajada. Mucho juego de manos y brazos para apoyarse y los últimos metros, directamente escalando, jeje, hasta llegar a cima. Desde allí el descenso, con muchas precauciones, que para eso me da bastante respeto. Osea, que me adelantan por los dos lados, aunque noto que voy mejorando y esta vez ya no hubo ni sustos ni resbalones. Eso sí, las zapatillas han perdido un trozo de suela por el camino y varios tacos más. Qué majos estos de Inov…

    Y una vez terminado el descenso a correr todo lo que puedo los 10k que quedan a meta, donde llego en 3h35’, 25’ más que el año pasado con el recorrido inverso. ¿Contento? Pues sí. He disfrutado sufriendo, que es lo que me gusta, en una carrera preciosa altamente recomendable.

    Termino en el puesto 45 y lo mejor de todo es que el equipo, Asamun Valle de Hecho, nos quedamos campeones de Aragón por equipos, subiendo por fin a lo más alto después de dos años seguidos subcampeones.

     

     

    Osan Cross Mountain. OSAN. 19.04.2009. 19 Kms.

    1h57' Puesto: 54/200

    Perfecta mañana para correr. A pesar de las previsiones, el día ha amanecido con sol y nos ha acompañado todo el tiempo. La carrera, perfectamente organizada y muy bonita, por un recorrido que seguro repetiré este verano en una excursión tranquila para disfrutar del paisaje.

    La salida, como siempre últimamente, muy rápida, con el grupo que se estira al momento. Me impongo un ritmo suave. Mi forma no está para tirar cohetes y además la rodilla me ha estado dando guerra esta semana, así que toca no forzar. Primeros cuatro kms de subebaja, por sendas y caminos en los que hay bastante barro, fruto de lo que ha llovido esta semana. Parece que la carrera va a ser divertida a pesar de que soy enemigo acérrimo del barro. En el k5 primer avituallamiento y comienza la subida sostenida a Santa Orosia. Cruzamos varias veces el río, los pies mojados y el agua bajando por el camino. Precioso recorrido, a veces con algo de vértigo al mirar a la izquierda. Inmensa la cascada de agua y las ermitas. Toca andar bastante rato. Por fin llegamos arriba. Se ve Oturia en lo alto. En septiembre tocará subir hasta allí en la Puyada. Arriba nos espera la nieve que nos habían anunciado. ¡¡Qué gozada!! Casi 2 Kms pisando nieve hasta que iniciamos el descenso. Contra todo pronóstico, he bajado bastante bien, mucho más seguro que otras veces y divirtiéndome. Terminada la bajada, un kilómetro llano y llegada a meta en 1h57', puesto 54.

    Resumiendo, una carrera en la que he cumplido el objetivo principal: divertirme y volver a pasarlo bien compitiendo. Y vaya si lo he hecho. Hasta me he parado algún rato para contemplar el paisaje. Además, mucha gente conocida a la que me apetecía saludar, y para terminar un rico plato de migas para recuperar fuerzas. Un 10 para la organización y seguro que vuelvo el año próximo.

     

     

    Marathon des Sables. SAHARA MARRUECOS. 28.03.2009 a 06.04.2009

    Abandono en etapa 3

    Info: www.darbaroud.com

    No soy persona que busca excusas cuando las cosas han salido mal. Excusas no, pero causas sí. Todo tiene un porqué.

    La semana anterior al MDS fue rara. Muchas dudas asaltaban mi cabeza. Muchos nervios y muchos miedos ante lo que se avecinaba. Era algo que no me había pasado nunca, nuevo para mi. Teóricamente había entrenado bien. Tenía el equipo necesario. Nada quedaba al azar, pero el nudo en el estómago se hacía más grande día tras día. ¿Presión? Quizás. Muchos pronósticos exageradamente optimistas. Intenté abstraerme de todo pero era imposible.

    El viaje a Ouarzazate fue bueno. Conocer en persona a quienes habíamos preparado la carrera, a quien conocía del foro o del teléfono fue muy gratificante.

    El primer día en Ouarzazate nos recibió con lluvia. Recuerdo cuando colgué en la web, entre risas, la predicción de lluvia para esas fechas. La lluvia aumentaba y se convertía en diluvio hasta el punto de que un torrente desbordado nos obligaba a permanecer tres horas parados en la carretera. Al reanudar la marcha comenzaban los rumores: campamento inundado, así no podemos dormir en el saco…  Mi inquietud iba en aumento. Mis expectativas me habían llevado a ajustar el equipo al mínimo peso, lo que significaba no llevar colchoneta, ni excesiva ropa de abrigo y un saco extraligero. Al llegar a Erfoud, tras ocho horas de autobús, la Organización nos confirma que el campamento está inundado y que esta noche nos ubicará en hoteles. Se me abre el cielo.

    El sábado 28 será el día de la marmota. Comentarios entre los corredores sobre lo que vivimos ayer. Las cunetas de la carretera convertidas en arrozales inundados, el barro que lo envuelve todo, el frío que hace… ¿dónde están esos 40 grados? Por mi parte sigo sin entrar en calor y, lo que es peor, los nervios van en aumento. Prácticamente no pruebo bocado. No me entra nada en el estómago y lo que como lo vomito. No sé qué pensar. No puedo creer lo que me está pasando. Los minutos pasan tremendamente lentos. Sólo las llamadas a casa me animan. A mediodía nos informan de las decisiones tomadas. Seguiremos en el hotel también mañana domingo. La primera etapa se suspende y comenzaremos el lunes con la segunda. Chungo chungo. Se habla de recorridos impracticables, de frío por la noche, de barrizales… Mi moral a estas alturas ya está por debajo del nivel del suelo. Me entra la risa floja. Esa que aparece cuando uno no sabe si reír o llorar, cuando las situaciones te superan, cuando todo se desmorona alrededor…

    Por fin el domingo amanece con sol. Nos trasladan en autobús hasta el hotel de la Organización para pasar las verificaciones. Me sorprende el peso de la mochila: 8 Kgs es muy poco comparado con lo que llevan los demás. He apurado al máximo y se refleja en el peso. A pesar del sol, el día está fresco y negros nubarrones nos acompañan al fondo. Para rematar, mientras estamos haciendo la fila para los controles, el cielo se cierra  y una cortina de agua y viento lo invade todo. A todo esto, por la mañana apenas he tomado un café y ahora no hago mucho caso a la comida del mediodía. A las 16:00 aparece Patrick Bauer para contarnos las últimas novedades. Si bien primero habla de suspensión total, de situación de emergencia y de condiciones excepcionales, termina diciendo que sólo puede garantizar la disputa de las dos primeras etapas. Lo de más adelante se verá sobre la marcha. Nos cruzamos miradas que no saben realmente qué significan. Vuelta al hotel ya solamente con la mochila y lo que necesitaremos para la autosuficiencia. Mañana empieza la guerra.

    Lo poco que ceno lo vomito. Si pudiera, ahora mismo me volvía a casa, antes de que empiece todo. No logro salir del agujero en el que me encuentro. La noche es infernal. Apenas duermo tres horas. No os puedo transmitir la sensación de angustia, de ansiedad que me invade. Sé que estoy preparado para competir, para correr los kilómetros que me esperan, pero mi cabeza es un auténtico puzle y mi corazón late a un ritmo infernal. Sólo sé que quiero volver a casa.

    DIA D 30.03.2009

    Tras la noche de perros, por fin amanece. Ultimos preparativos en la mochila. Ración de barritas y sales junto con el equipo obligatorio en la parte delantera. Un bidón con agua y el otro con recuperadores. Me obligo a desayunar, pero a los diez minutos el desayuno ya está fuera del cuerpo. Me tiemblan las piernas. Me tiemblan los brazos. Me tiembla la voz.

    A las 7 montamos en el autobús que nos llevará a la salida. El día está bastante fresco, así que me dejo la camiseta de manga larga puesta. Llegamos. Por fin aparece ante nuestros ojos el arco de salida. Un viento bastante incómodo nos acompaña y nos obliga a buscar refugio tras los camiones militares que reparten la primera botella de agua del día. Bauer nos da las últimas indicaciones del recorrido. 10 – 9 – 8 – 7… ¡¡¡GO GO GO!!! El helicóptero con el atronador ruido de sus hélices pasa sobre nuestras cabezas. Recuerdo los comentarios de Javi Subías.  La adrenalina corre por mis venas. Por fin empieza la fiesta y las piernas vuelan. 14 Kms de dunas nos dan la bienvenida. Sube baja, sube baja, sube baja. Parece que las malas sensaciones han quedado en el olvido. Me coloco en el primer centenar de corredores y no dejo de correr en ningún momento. Primeras sensaciones positivas desde el jueves. Llego al CP1. Relleno los bidones tranquilamente, como, bebo y adelante. Abandonamos las dunas y el terreno se convierte ahora en una interminable meseta pedregosa de casi 10 Kms. Mal asunto. Terreno llano, sin estribaciones y sin curvas, lo que significa que ahora tiene que trabajar el coco. Mantengo un ritmo constante de 6’/Km, de tikitaka. Canturreo en alto, pienso en la gente de ZGZ, en los compis del foro… Me mantengo fuerte y, tras atravesar un pequeño poblado, aparezco en el CP2. Aquí las fuerzas están más justitas, pero me encuentro muy bien, casi pletórico. Veo que las cosas están saliendo bien.  Bebo de nuevo, relleno bidones y comienzo la última parte a ritmo suave mientras me como una powerbar de cafeína. Quedan 10k. Los primeros entretenidos, terreno de nuevo con muchos cantos y piedras y atravesando un bajo jebel. De repente, a 5k de la llegada me vengo abajo. No sé porqué empiezo a verlo todo negro. Me entra frío de repente y me da la sensación de que tengo por delante un trayecto interminable, cuando sólo son unos pocos kilómetros. Me quedo clavado, apenas puedo andar y me empiezan a pasar corredores. No encuentro explicación, porque físicamente estoy bien. De nuevo aparecen los pensamientos negativos en mi cabeza. Otra vez las ganas de volver a casa, de abandonar este lugar. De repente, y como una aparición divina, aparece junto a mi Juanjo, de Pinto. Sus palabras, sus ánimos y su compañía me dan las fuerzas necesarias para seguir, avanzar en las dunas que tenemos delante y completar estos primeros 33k en 4h03’.

    Al llegar a la jaima lo primero que les digo a mis compañeros es que me quiero ir a casa. Es la primera vez que lo digo en algo y no creen que lo diga en serio. Son las 15h. Preparo la comida liofilizada y me dispongo a descansar. Los pensamientos en la cabeza vuelan hacia donde no deben, pero con el movimiento de la tarde consigo olvidarlos. Me acerco a ver las clasificaciones: posición 138. Está bien para empezar. Eso me da ánimos para encarar el resto del día y ver de otra manera el día de mañana.

    Llega la noche. Por lo menos ya no he vomitado lo que he comido. La etapa me ha servido para temblar los nervios, pero no para subir los ánimos. El desierto real también me ha decepcionado. No me han impresionado las dunas, ni las extensas llanuras pedregosas, ni los jebeles de roca negra, ni la inmensidad de los lagos secos… No sé lo que esperaba, pero no era esto. No sé que idealización del desierto había elaborado en mi cabeza, pero desde luego no se parece a lo que he encontrado. Sabía que iba a sufrir en carrera y he sufrido, pero no más de lo que pensaba. Creía que el desierto me iba a impresionar, pero no me ha impresionado. Creía que su manto de estrellas me iban a acompañar, pero no lo han hecho.

    2ª ETAPA. 31.03.2009

    La noche fue mejor que la pasada. La combinación de toda la ropa que llevaba más el mono de pintor + la manta térmica de supervivencia la hizo llevadera. Bueno, eso y el diazepan que me tomaba todas las noches para conciliar el sueño. Además, los compañeros de jaima la convertían ya en nuestra casa.

    La etapa de hoy también sufre cambios. Finalmente la Organización opta por un bucle con salida y llegada en el vivac. 36 Kms de terreno variado. Hoy estoy más animado. Parece que la noche se ha llevado las malas sensaciones y empiezo a despejarme. La salida ya se parece también a lo que debe ser una salida del MDS: música de ACDC y adelante!!!. Los primeros 13 Kms hasta el CP1 son de terreno variado y divertido. Algún tobogán, cortos bancos de arena, piedra suelta… Me encuentro bien y mantengo un ritmo bueno, unos 6’20, alternando momentos de música y silencio para hacer más llevadera la etapa. Llego al CP1 y realizo la rutina de siempre: comer, cambiar el agua de los bidones, beber tranquilamente… En este primer tramo he cometido un error, levantarme las polainas para airear el pie, por lo que llevo algo de arena en las zapatillas, que me quito y pongo tranquilamente. Salgo del CP1 y se abre ante mi una recta interminable de piedras sueltas con un camino ligeramente marcado. Comienzan mis, probablemente, mejores 7 Kms de toda la carrera. Por debajo de 6’, con los Héroes del Silencio atronando en mis oídos y con la compañía de Luz, SuperLuz, ponemos ritmo de crucero a través de la planicie. Parece increíble, pero me encuentro pletórico. Llegamos a los pies de un jebel que nos corta el ritmo. Hay que subirlo andando. En el descenso me quedo rezagado. Me encuentro bien y sigo a la marcheta hasta el CP2, en el K25. Nueva rutina de comida y bebida y delante de nuevo.

    Paro la música. Iluso de mi, pienso que no me hace falta. Automáticamente, como accionados por un resorte, en mi cabeza aparecen todos los fantasmas que me acosan en estos días. Uno tras otro vienen a mi mente: las ganas de volver a casa, la nula predisposición a seguir. Los escalofríos, el frío, recorren nuevamente mi espalda. Inconscientemente bajo mi ritmo hasta llegar a un paso trotón que arrastra mis pies por la tierra. Pienso en que me quedan por delante 10k, en que mañana serán otros 80 y pasado 40. Pienso en la gente que me ha seguido desde Zaragoza, en que no puedo defraudarles. Y pienso, ya como una opción real, en abandonar. Busco con mi mirada hacia atrás la figura de algún compañero con quien poder compartir el esfuerzo, pero no encuentro a nadie. Nadie por delante y nadie por detrás. Solo. Poco a poco avanzo mientras en el horizonte aparecen las dunas que significan la cercanía de la meta. Parecen cercanas, pero no llegan nunca. A mi derecha, un coche de la organización. Abro la boca para llamarles, para subirme a él, pero no sale ningún sonido. Por fin llegan las dunas. Me gusta ir por ellas. Me gusta ese sube baja constante y su tacto al hundir el pie. Quizás me recupere, pienso. Por primera vez saco la cámara de fotos y hago unas fotos. A lo lejos se ve la meta. Me paro, la miro de nuevo y unas lágrimas asoman por mis ojos. Cruzo el arco en 4h30’, pero ya estoy tocado de muerte.

    Con mis tres botellas de agua llego a la jaima. Mis primeras palabras son “me quiero ir a casa, me voy a casa”. Por vez primera la mirada de Emilio se da cuenta de que lo digo en serio. Por el vivac circulan los primeros rumores acerca de la etapa de mañana. Los 80k previstos se van a convertir en 92k para compensar la suspensión de la primera etapa, con 34h disponibles para completarlos. Cuando llamo por el teléfono satélite a Bea me derrumbo. Cuando le cuento lo que pasa por mi cabeza, la idea del abandono, no da crédito, sobre todo porque mi carácter ha sido siempre el de alguien que se sobrepone a las dificultades, frío y duro como una piedra. Aunque ahora mismo soy de mantequilla. A la vuelta están puestas las clasificaciones. 122.

    Anochece. Mañana espera un día difícil pero sé que, si consigo superarlo, todo será más fácil.

    3ª ETAPA. 01.04.2009

    Amanece. La noche ha sido larga. Sueños interrumpidos una y otra vez por nervios que me hacen despertar. Por fin las estrellas se ven en el cielo despejado. Las observo durante minutos, ¿horas? buscando la inspiración y la ayuda que necesito.

    Hoy, al fin, los termitas vendrán a hacer su trabajo y desmontarán la tela de las jaimas porque hoy, por fin, llegaremos a otro campamento. Definitivamente la etapa de hoy tendrá 92 Kms, 12 más de los previstos en un principio. 34 horas de tiempo para completarlos.

    La salida nos depara una nueva sorpresa. Bauer nos informa de que la última etapa será también suspendida, por lo que las calorías correspondientes a ella las podemos consumir hoy. A estas alturas ya me da igual ocho que ochenta. Antes de venir aquí tenía unas expectativas. Luego se transformaron en terminar medianamente decente. Ahora ya sólo me conforma con terminar.

    Se da la salida y se nota que esta etapa es especial. Ritmo lento y muchas caras serias ante lo que nos espera. El terreno es variado, complicado en ocasiones y embarrado en otras. Todavía se notan los efectos de la lluvia. A pesar de que el ritmo es muy suave, ya de salida no me encuentro nada cómodo. Comienza mi penitencia que lleva a que llegue arrastrándome al CP1, a escasos 11 Kms de la salida. Directamente ni me paro en el control. Tal y como estoy, si me llego a parar ya no paso de ahí. Este control esta cerca de un pueblo y muchos de sus habitantes nos saludan a nuestro paso. Los niños nos extienden la mano. Es emocionante. Me viene a la cabeza este pensamiento: ¿Verdaderamente es justo que nos hayamos gastado 4000, 5000 euros para disputar una carrera junto a estas personas que carecen de todo? Me resulta incomprensible calzar unas zapatillas de 100 euros cuando estos niños andan descalzos por estos caminos que ahora mismo estoy pisando. Nuevamente las lágrimas aparecen en mi rostro. Me paro unos minutos con un grupo de niños. Les doy unas barritas, mi pulsera de Livestrong… A lo lejos veo una antena de telefonía móvil. Llamo a Bea. Necesito escuchar su voz, que me anime a seguir porque no quiero seguir más. Parece que me anima algo y me pongo de nuevo en marcha. Me coloco el Ipod y la música a todo volumen en los oídos me abstrae del mundo exterior. La consigna es clara: no pensar. Cantar, tararear, hablar… pero no pensar. Esta táctica me funciona y consigo llegar al CP2, en el k26 en muchas mejores condiciones que en el CP1. Aquí sí sigo mi rutina de comer y beber y rápidamente salgo de nuevo. Hay 10 Kms hasta el CP3. A estas alturas ya no me planteo la carrera como una sucesión de etapas, sino como una sucesión de CPS. Lo que importa es llegar al siguiente. La meta es el siguiente control, conseguir marcar la tarjeta una vez más… Estos 10 Kms pasan rápido. Me junto con un suizo y nos vamos relevando manteniendo una buena cadencia, hasta que él se queda. Me quedo otra vez sólo y me cuesta mucho terminar los dos kms que quedan, llegando bastante tocado al CP3. Aquí estoy ya a punto de entregar el dorsal. No tengo ganas de seguir más con esto. Me siento en el suelo y permanezco allí sentado, con la mirada perdida, durante varios minutos. Pienso en no levantarme ya, en quedarme allí 36 Kms después de la salida, pero me convenzo para seguir. Zanoni llega al control y me pregunta cómo voy. “Jodido” es lo único que acierto a contestar. “Muy jodido tienes que estar para estar aquí” me dice.

    Empiezo a soltar lastre. Les regalo los bidones a unos niños y sigo sólo con la botella cruzada. De perdidos al río, continúo trotando aunque los pies apenas se levantan del suelo. Realmente es un paso ligero. Aparece una pequeña zona de dunas que, por lo menos, entretienen algo el camino. A lo lejos veo una masa impresionante de roca, un jebel que espero no tengamos que ascender. Desgraciadamente, conforme me acerco veo que no lo rodeamos, sino que lo ascendemos. El sol empieza a bajar y las gafas de sol ya casi no son necesarias. El ascenso al jebel me cuesta un mundo y muchas lágrimas. Parece que la cima no llega nunca. Finalmente lo consigo, pero ya me encuentro prácticamente como un zombi. No tengo ampollas en los pies. No me duele nada. No me encuentro excesivamente cansado. Pero no quiero seguir. A los pies del jebel paro a un coche de la organización y le digo que abandono. El conductor me pregunta si estoy seguro. Me lo pregunta tres veces. El sabe que si llama por radio ya no hay vuelta atrás. Me anima a seguir. Me dice que el siguiente control está a 5k, que siga una rato más, que estoy bien físicamente. Finalmente me convence y con menos ganas que fuerzas me pongo de nuevo en camino. Por delante y por detrás una larga hilera de corredores, se pierde en el horizonte. Son increíbles las cosas que se me pasan por la cabeza en estos momentos. Deseo con todas mis fuerzas un esguince, una torcedura que me provoque ese abandono que deseo con todas mis fuerzas pero que no me atrevo a pedir. Días más tarde, en Ouarzazate, Jorge Aubeso me dijo que abandonar es de valientes. Y tiene razón. Es lo que deseaba hacer desde hacía días pero no me atrevía.

    Llego al CP4 del Km 50 y apenas me detengo para cambiar la botella de agua. Sigo hacia delante con la seguridad de que es un camino a ninguna parte. Ya no corro. Ahora camino. Y camino cada vez más despacio. Ya no escucho música, ni llevo el GPS encendido, ni como. Es el Km. 58, quedan pocos para llegar al CP del 64, pero muchos para llegar al 92.  A las siete de la tarde, 10 horas después de la salida, paro definitivamente un coche. Ya no hay marcha atrás y ya no me convencen para seguir. Me preguntan qué me pasa, qué me duele. Nada. Es la cabeza.  

    Les entrego el dorsal, mi dorsal 494, ese dorsal que estuve esperado un año entero y la radio confirma el abandono.

    Allí en el asiento trasero del 4x4 experimento una sensación extraña. Por un lado lloro desconsoladamente. La ilusión, el sueño ha terminado. Pero por otro siento un gran alivio. Me he quitado un peso de encima que me oprimía desde que llegué a Marruecos.

    Es raro, es muy extraño, pero de repente me siento libre.

     

     

    Boca del Infierno. HECHO. 20.07.2008. 26 Kms.

     2h52'. Puesto 50 de 220 inscritos.

    Campeonato de Aragón Individual y por equipos. Asamún Hecho repetimos el subcampeonato del año pasado. Individualmente, puesto 22 en federados FAM y 50 en clasificación absoluta.

    La carrera, pues no ha ido mal del todo, si bien esperaba un mejor resultado. 2h52'. Bien es cierto que el tiempo que he realizado es el que tenía previsto, lo que significa que el nivel era muy alto a mi entender. He respondido muy bien en los tramos de ascenso y falsos llanos, con ritmos fuertes y en los descensos he ido bastante mejor que otras veces, notando la mejoría en estos tramos.

    Salida rápida, con 2 Kms de ligero repecho en los que se puede correr. Me mantengo detrás de los +-20 de cabeza. Primer descenso, resbaladizo y me empieza a pasar peña. Primeros 10 Kms de constantes repechos y bajadas. Adelanto grupos en las subidas que me pasan en las bajadas, si bien esta vez parece que voy descendiendo mejor. Para intentar perder el menor tiempo posible no paro en ningún avituallamiento. Arriesgado, porque no sé si luego me pasará factura, pero es lo que hay.

    En el k10 comienza la ascensión fuerte a Gabardito. China chana hacia rriba a ritmo constante fuerte. Paso a 1, a 2 a 3... así hasta unos diez. De repente un cervatillo me adelanta. Jeje, éste no compite. Coronamos, paso de nuevo del avituallamiento y comienza el descenso por senda de 4 Kms y -500 mts. Contra todo pronóstico me lanzo hacia abajo, cogiendo confianza y sin percances, consiguiendo que sólo me pase uno de los que he adelantado subiendo. Esto es toda una noticia.

    K18 y comiena una dura subida a pleno sol por la antigua calzada romana. Dura, pero me encuentro muy bien de fuerzas y sigo tirando fuerte. 3 Kms de subida, muchos tramos por piedra hasta llegar al torreón y allí descenso nuevamente por senda no muy técnica. Ultios 4 kms de tobognes por el mismo camino de la ida. Aquí está todo bastante húmedo y hay que ir con cuidado, así que bajo el ritmo.

    Ultimo Km, todo descenso y llegamos a meta. 2h52'. Posición 50 absoluta y 22 en federados FAM

     

     

    Peña Montañesa. Aínsa. 29.06.2008. 23,500 Kms. 

    3h11', puesto 31 de 117 inscritos.

    Subida a la salida en bus. Saludos con Javier Subías (participante en Sables este año), Luigi, Lobo, los compis de Asamún, Samuel, Monrasín... Salida puntual por un pequeño tramo de asfalto y a los 500 mts comienza ya la subida a la Peña, andando constantemente durante 5 Kms con algún pequeño descanso hasta coronar Peña Montañesa. Descenso vertical, muy difícil y complicado (por lo menos para mi) durante dos kilçometros, y hasta que he comprendido la técnica de clavar el talón en la piedra suelta, estaba bajando tipo tobogán, con el culo pegado al suelo. En esta bajada me pasan no menos de 20 corredores, Luigi entre ellos como una moto. Ahora comienza un descenso por senda entre el bosque, bastante más fácil, aunque técnico. Primera caída. No sé como me voy al suelo, golpe en la cadera, en las rodillas y todo el costado derecho raspado. Afortunadamente no es nada y puedo seguir bastante bien, aunque a los 2 Kms meto el pie en un agujero y otra vez para el suelo, esta vez es el hombro el que sufre.

    Quedan 10 Kms y me encuentro bastante fresco. Empiezo a coger a los que me habían superado en el descenso. Cojo a Luigi. El helicóptero vuela a recoger accidentados. El calor se deja notar y la gente lo acusa. A mi me va bastante y sigo a un ritmo bastante bueno, adelantando grupos. Ya está Aínsa a la vista y tengo a unos metros al grupo de Javier Subías, que consigo adelantar a falta de 1 Km. Entro en el campo de fútbol bastante descontento, porque en el tramo de bajada se me habrán ido tranquilamente 20'.

    Como resumen, las sensaciones no han sido nada buenas en la bajada. El ascenso ha sido muy bueno, en la línea habitual, pero la parte de bajada ha llegado a ser incluso peor que otras veces. No llego a comprender del todo porqué bajo tan mal, además cada día voy a peor. Es algo que tengo que mejorar porque el terreno ganado en las subidas lo pierdo descendiendo. Hoy he podido recuperar bastante, pero porque la parte de descenso tendido era muy larga. En otra carreras no tendré esa suerte.

     

     

    Zegama Aizkorri. Zegama. 25.05.2008. 42,195 Kms.

    6h08', puesto 245 de 450 inscritos.

    Llegamos a Zegama a las 8, con suficiente tiempo para ver el ambiente, que no era poco. Mucho nivel. Los mejores de Europa se daban cita. Nos avisan de que el terreno está muy difícil y peligroso. Ha estado lloviendo durante toda la semana, aunque hoy hay suerte y luce un ligero sol. A las nueve menos cinco comienza a sonar a todo trapo la música de 1492. La adrenalina empieza a subir, los pelos de punta, ¡¡QUEREMOS SALIR YA!!.

    Pistolazo de salida, vuelta al pueblo y primera subida fuerte. El estado del suelo ya indica lo que nos encontraremos: barro hasta las cejas. El grupo se va estirando. Yo me concentro en los consejos que me han dado y me marco un ritmo lo más constante posible en dirección al control de Otzaurte. Aquí el primer baño de multitudes. Increible cómo jalea el publico, cómo gritan tu nombre. Mike de Asamun me anima con la bandera del club. Termina el falso llano y nos metemos en el bosque. Entre subida y subida algún pequeño descanso a través de pastizales Llegamos a una tramos de 1 Kms de pista forestal que nos dará paso al comienzo de la ascensión a Aratz. Empieza lo bueno mientras el Aizkorri nos espera Las sensaciones hasta este momento son muy buenas. Sigo regulando, comiendo y bebiendo en todos los avituallamientos y sin cebarme en ningún momento. El objetivo está intacto. En el Km. 15 dejamos atrás los bosques y comienza la parte dura del ascenso a Aratz: El público anima, la cima está cada vez más cerca y mi cuerpo responde. Subir se me da bien, lo malo será bajar con lo mal que está el terreno. ¡¡ He llegado a la primera !!, Km. 16.

    Esta bajada no es tan técnica cómo creía. Con mucho cuidado de no pisar las piedras húmedas ni el barro que hace patinar. Buscando siempre la hierba alta que haga de freno. Pasamos por un tramo de calzada medieval. Aquí parezco una pato mareado intentando mantener el equilibrio encima de las piedras. Es el descenso hacia Sancti Spiritu, punto de partida de la subida al Aizkorri. Aquí ya me he dado cuenta de que hacer cinco horas en un día como hoy es prácticamente imposible sin arriesgar, y la verdad, no quiero jugarme una caída por ganar media hora. Cada vez hay más publica que anima sin censar. AUPA AUPA AUPA AUPA. Te animan por tu nombre, por tu procedencia, HALA MAÑOOOOOOOOOOOOOOO. Se llega a Sancti Spiritu. Avituallamiento para coger fuerzas. Me como un plátano, membrillo y naranja. A la izquierda, apenas un estrecho camino con el público agolpado a ambos lados marca la subida. Comienzo la ascensión. El griterío es ensordecedor. Se me ponen los pelos de punta y las lágrimas a flor de piel. Es increíble sentir el calor del ánimo de la gente. Cómo gritan, cómo animan, te llevan en volandas... Aquí está Nurmi. Un pequeño abrazo y a seguir. Nos metemos por un bosque. La subida es muy empinada y las fuerzas flaquean. Lo empiezo a pasar mal. Bebo todo lo que me dan. Tengo frío. La niebla ha bajado y una bruma me envuelve. Quiero salir del bosque, quiero terminar el tramo del bosque y ver la Ermita. Las zapatillas resbalan en el barro y el moho de las rocas. Tengo que usar las manos para trepar.

    Por fin se abre ante mi la cima del Aizkorri envuelta en la niebla. Se oyen los gritos del público. Las fuerzas vuelven. El camino es muy estrecho, hay cuerdas en el lado de la roca para sujetarse. Al fin corono entre los ánimos de la gente. Parece el Tour de Francia. Como algo y sigo hacia el Aitzuri a través de un cresteo muy peligroso. No sé si le tengo respeto o miedo. Un paso en falso y... Aumento todavía más las precauciones. Utilizo piernas, manos, culo y lo que haga falta para los tramos de bajada. Finalmente corono la cima. Comienza el descenso. Primero entre un laberinto de rocas sin camino marcado. Cuidado, mucho cuidado. Todo está húmedo y ya he visto más de una caída. No es un descenso. Es una bajada en diagonal, cómo puedas. Sigo buscando la hierba para frenarme. Un palmo de barro y las zapatillas convertidas en trineo. Finalmente llego a un tramo llano y a Oltze. Estos cuatro Kms del ascenso al Aizzkorri y cresteo hasta Aitzuri me han costado ¡¡¡ 1h10' !!!.

    Ahora tengo ante mi unos kms de toboganes por pastizales hasta llegar al Km. 30 donde empieza la última ascensión, la de Andraitz. Desde allí lo que queda es fácil, pero nos reservaba una sorpresa. Estoy sorprendido porque el momento de flaqueza de la subida a Aizkorri lo he superado. Las fuerzas continúan intacta y no tengo ningún tipo de molestia muscular. Me encuentro muy bien. Sigo muy concentrado. Rezo. Sé que sólo faltan 12 Kms, que no son difíciles y que la meta está al alcance de la mano. Una fuerte pendiente nos introduce en un bosque y aquí estaba la sorpresa. Barro, barro y más barro cubre los estrechos caminos. Las zapatillas se deslizan como si el camino fuese de mantequilla. Se hace casi imposible mantener el equilibrio. En muchos tramos me olvido de correr. Ando y me agarro a los árboles, a las ramas... Delante de mi uno se resbala y al no poder agarrarse a nada se desliza ladera abajo. Wow, qué miedo...

    Km. 35, nuevo control y avituallamiento. Bueno, parece que ahora el camino está mejor, pero de vez en cuando las placas de barro aparecen. Mucho cuidadito, no vayamos a estropear ahora el trabajo de tantos Kms. Se oye a lo lejos el ruido el pueblo. Zegama está a un paso y lo voy a conseguir. Aprieto el paso. Quiero llegar cuanto antes. Las piernas están frescas y la cabeza también. Paso el último avituallamiento sin parar. Ya no hace falta. La meta me espera.

    Salgo del bosque y ante mi se abre un camino de asfalto que me dejará en el pueblo. Sí, allí está. Ultimas rampas de bajada y entrada en meta en 6h08'. Lo he conseguido. He cumplido un reto más. La satisfacción me llena.

     

     

    Carrera del Maestrazgo. La Iglesuela del Cid. 27.04.2008. 28 Kms.

    2h28', puesto 20 de 169 inscritos.

    Contento, pero a medias. He salido con las zapatillas equivocadas pensando que había mucho tramo de pista y todo lo que ganaba subiendo lo perdía bajando, porque no me agarraban nada, así que cada bajada era echar los dados de la suerte. He sufrido mucho, creía que la carrera no era así de dura, de hecho me ha parecido lo más duro que he hecho hasta la fecha.

    Salida puntual a las 9 con las campanadas de la Iglesia. Primera subida tendida de unos 3 Kms hasta llegar a la primera subida fuerte y andando. Los gemelos se me ponen al rojo. Hacemos un grupo de unos 6 entre los que está el amigo Victoriano y que iremos juntos toda la carrera haciendo la goma: en las subidas les dejaba atrás y en las bajadas me cogían y me dejaban ellos atrás. Bajada tendida hasta llegar a otra subida fuerte. Más de lo mismo, recorto posiciones subiendo pero en cuanto comenzamos a bajar me quedo atrás. Tenemos unos dos kms de llaneo hasta empezar la gran subida, de unos 300 mts de ascenso en unos dos kms. Algo parecido a la muerte en directo. No terminaba nunca. Finalmente coronamos y ya desde aquí descendo mezclando pistas y monte abierto con senderos difíciles de seguir y mucho pino bajo que te deja las piernas llenas de arañazos.

    A partir de aquí más llaneo hasta el km 24, donde nos han metido los 4 de propina, con una subida infernal terminando a gatas para coronar. Aquí iba el 14º a 2 Kms de meta, pero el último descenso lo he hecho muy prudente, evidentemente demasiado, llegando a meta el 20º en 2h48'

     

     

    Carrera del Ebro. Zaragoza. 13.04.2008. 19,500 Kms

     1h19'08", puesto 99 de 1700 inscritos.

    He disputado la tecera edición de esta prueba, planteada como último entrenamiento de calidad antes de la primera carrera de la Copa de Aragón de carreras por montaña, que será el próximo 27 en La Iglesuela del Cid.

    Día espléndido para correr, son mucho sol y una ligera brisa. Salida desde mitad del grupo de 1700 participantes, lo que ha significado que durante los primeros cinco kilómetros he estado adelantando corredores, hasta llegar a un grupo donde he mantenido el ritmo sin mucho esfuerzo. El primer tramo por el campo de maniobras muy entretenido y animado, con contínuos toboganes y alguna zona de piedra bastante suelta. Las sensaciones son bastante buenas, por lo que intento mantener un ritmo constante sin forzar la máquina demasiado, si bien me noto algo cargados los gemelos. Es por las zapatillas que he utilizado, las Salomon XA Pro, en las que la amortiguación es casi nula. Continuamos por el campo de maniobras hasta que llegamos a la salida, donde empieza primero un descenso sostenido hasta llegar a la última subida fuerte y terminar con el descenso de la culebrilla (la última bajada que se ve en el perfil). A partir de aquí comienzan los cinco kilómetros de llaneo por la ribera del Ebro, kilómetros que siempre se me han atragantado. Afortunadamente este año es distinto, quizás porque he ahorrado fuerzas en la primera parte o quizás porque estoy mejor entrenado que otros años (seguro que es lo segundo). El caso es que no sólo no lo acuso sino que me siento mejor. Llego a las pistas del CAD bastante fresco. No esprinto, porque nunca esprinto y termino la prueba en 1h19'08". De momento todavía no han salido las clasificaciones, pero en cuanto estén colgaré el enlace.

    Resumiendo, buenas sensaciones, no he forzado y me he encontrado muy bien, sobre todo en los kilómetros de llano, donde otros años lo había pasado francamente mal.

     

     

    Aragón Sur. Teruel. 29.09.2007. 29 Kms.

    2h31' para los 29 kms muy bien medidos.

    Un 7º puesto, 6º en el Campeonato de Aragón y el equipo Asamún Valle de Hecho hemos hecho 2º en el Campeonato de Clubes, así que carrera redonda.

    El día amanece con lluvia, aunque con las temperaturas más altas que ayer. Escampa y para la hora de la salida ya está despejado, aunque los caminos están bastanre mojados. Estoy bastante nervioso. Realmente esta es la primera carrera que he preparado con la intención de hacer "algo" a nivel de clasificación. La salida se produce con unos minutos de retraso, lo nervios se multiplican.Al fin salimos. Salida bastante lenta. Nadie se decide a tirar hasta que dos se van para delane y cortan el grupo. Sigo detrás de ellos y me quedo solo en la 3ª posición a su rueda. Me noto bastante bien.

    Antes de llegar al primer avituallamiento me equivoco de camino, lo que hace que me alcancen el 4º y 5º. Paso los dos primeros avituallamientos sin parar. Me he propuesto hacer la carrera de tirón (por cierto hay chorizo, longaniza, jamón y vino ). El 4º me pasa como una moto y veo que el 5º es compañeros de equipo, por lo que decidimos hacer la carrera juntos. En el último tramos de ascenso nos pasa otro corredor. Pasamos el último km de subida, el 20, juntos y a partir de aquí empieza la bajada. Yo, la verdad que desde Oturia le he cogido un poco de respeto a los descensos, así que él baja como un tren y yo me voy reteniendo.

    Quedan sólo unos 7 kms y voy 6º. Empiezo a tener molestias estomacales, así que empiezo a rogar que no me moleste demasiado. Prácticamente todo el camino es de descenso sostenido, entre pinares y no excesivamente técnico. Los pies van muy bien y la cabeza mejor, pero me tengo que parar un minuto para intentar asentar el estómago. Poco tiempo pero suficiente para que un tragamillero me tenga a tiro. Lo mantengo a distancia suficiente hasta 2 km de meta, pero cuando quedan unos 800 mts me adelanta.

    Entro en meta 7º, en 2h31, a 5'12

     

     

    Desértica Extrema. Belchite. 07.07.2007 y 08.07.2007 12 Kms + 18 Kms.

    Terminó el tercer objetivo del año y prueba superada muy satisfactoriamente.
    Clasificado en 20º posición de la general y el 11º de mi categoría.

    Sábado, 07.07.2007. 17h30
    Esta vez llego mentalizado para cambiar mi táctica y salir con el grupo de cabeza. Es lo que hago y el primer km por llano sale muy rápido a unos 3'40. A partir de alí comienza el camino y las subidas, donde no me encuentro nada cómodo. Las malas sensaciones se van sucediendo, tengo la lengua como un estropajo y hace un calor infernal. Las piernas no van. La carrera es mucho más dura de lo que me había imaginado, hasta el punto de que por un momento se me pasa por la cabeza el abandono.Alcanzo a Trinkel sobre el km. 4, justo antes de la última subida infernal, donde en vez de correr pongo mi marcha montañera, y subo andando adelantando a varios que van corriendo despacito.
    Al fin consigo coronar y comienza el terreno de cresteo con sucesivos toboganes. Me he recuperado y consigo llevar un ritmo uniforme que me mantiene vivo. Tras el cresteo comienza la bajada, difícil y bastante técnica donde incremento el ritmo. Quedan unos 2 kms de llano que hago a unos 4'20. Entramos en el pueblo, queda la última subida, voy a ritmo cuando escucho un grito a mi espalda. Es el Lobo que viene como un cohete. Me obliga a sacar fuerzas y esprintar para conseguir 4" de ventaja en meta sobre él, segundos que pueden ser muy importantes para mañana.
    Al final, 54'16", puesto 25, con 4" de ventaja sobre el 26 Mañana más, más largo y mejor

    Domingo, 08.07.2007, 10h30'
    Qué puedo decir, aparte de que estoy muy contento. Creo que la de hoy ha sido la mejor carrera hasta la fecha.
    Salgo a mi ritmo, sin cometer el error de ayer de cebarme, pero en cuanto el camino se empina impongo un ritmo fuerte, dejando a Lobo y teniendo en el punto de mira a Joao. Acelero todavía más en el cresteo y me lanzo a tumba abierta en el descenso, donde adelanto a Joao. Era el terreno en el que me desenvuelvo bien y tenía que conseguir la mayor ventaja posible.
    A partir de aquí quedaban 13 kms de llaneo, donde pensaba que iba a sufrir de lo lindo. Me sorprendo a mi mismo y mantengo un ritmo constante de unos 4'10 durante varios kms. Los pies me vuelan y me encuentro cada vez mejor. Sigo fuerte y firme y la verdad es que la carrera se me pasa en un momento. Miro hacia atrás y no veo a nadie conocido, sólo a Joao a unos cien metros todo el tiempo, pero si se acerca ni se aleja.
    Ya veo Belchite cerca, y sigo con buenísimas sensaciones hasta la entrada en meta. Termino en 1h19', contentísimo.
    En la suma de tiempos de la clasificación termino en el puesto 20 absoluto y y 11º de la categoría.

     

     

    Puyada a Oturia. Sabiñánigo. 03.06.2007. 38 Kms.

    8:30 Puntualidad británica para la salida. Prácticamente salgo del los últimos. He pensado llevar mi ritmo durante todo el tiempo sin cebarme y esperar la fruta madura. Los de delante salen como malas bestias, a menos de 4 el km. Yo voy a 4’40. Al cruzar la carretera se produce el primer cuello de botella. Estamos parados unos 3 minutos esperando turno para empezar a subir hacia Santa Engracia. No se puede correr ni adelantar por el estrecho camino. El tercer km me sale en 12’31. Pienso que si sigo así no termino hasta mañana, así que me pongo las pilas y empiezo a correr y a pedir paso. Los siguiente kms de subida a media de 6’30. Me veo muy, bastante mejor de lo que esperaba.

    Descenso muy rápido hasta el río y tras un corto llano donde me tomo el primer gel, empieza de verdad lo bueno a partir del k.11. Los caminos se empinan muchísimo, pero a pesar de ello puedo seguir corriendo. Se ve Oturia allá arriba y las sensaciones siguen siendo muy buenas. Durísimos los dos últimos kms hasta Sta Orosia (11’25 y 10’30). Aquí tengo un pequeño altercado con un corredor porque le adelanto ¿¿¿???. Durante todo este tiempo he ido adelantado corredores. Me veo fuerte. Breve llano en Sta Orosia antes de la definitiva ascensión a Oturia. Un km. Infernal de pizarra suelta que tardo en cubrir ¡¡13’09!! y un último de cresteo en 8’ hasta coronar, después de 2h30’ de carrera.

    Km. 20, segundo gel, y comienza la bajada de los infiernos. Prácticamente es una pared vertical. No se puede correr. Justo para retener el cuerpo en la bajada. Las piernas están al rojo vivo. Poco a poco me empiezo a lanzar a tumba abierta. La pradera se transforma en húmedo camino de montaña. Un corredor que llevo delante se va al suelo. No ha sido nada, rasguños y poco más. El camino húmedo se transforma en estrechas torrenteras de piedras afiladas.

    Paso el cartel del km. 25. Miro mi reloj y veo que ahora mismo no he llegado a las 3 horas. Me quedan 13 kms por delante que los puedo cubrir en 1 hora. La moral sube por encima de las nubes, la adrenalina me alimenta y entonces llega el mazazo. Piso mal y me voy al suelo. Me miro las piernas y brazos y veo que no tengo nada. De repente me doy cuenta de que el dorsal está ensangrentado. Me llevo la mano a la frente y se me llena de sangre. Cuatro corredores paran a ayudarme, uno de ellos el que había caído unos kms antes. Me ponen la camiseta en la frente a modo de venda y darán aviso al próximo avituallamiento. Sólo quedaban 500 mts de descenso. En Satué me está esperando la ambulancia. Subo y me dicen que me llevan a meta. Les pregunto si es gordo, si puedo seguir. Me contestan que sí pero que hay cerrar la brecha Cura de urgencia durante unos 20' y a correr otra vez. Quedan 13 kms y mi sueño se ha esfumado a cambio de cinco puntos de sutura.

    Salgo de la ambulancia y me pongo en marcha nuevamente. Continuos ascensos a pequeños puertos con sus descensos. Consigo mantener ritmos uniformes en torno a los 5’40. Las piernas van bien y la cabeza también, ya que no tengo dolor. A todo esto, tanto en el descenso como ahora sigo adelantando corredores. Las piernas me responden y la mente también. Después del bajón moral de la caída y la pérdida de mis ilusiones de tiempo, he vuelto a recuperar la moral.

    En el km 36 está la última subida, que se hace increíblemente dura. 10’37 un km. Coronamos y ya sólo queda bajada hasta Pirenarium, donde entro tremendamente satisfecho, en 4h30 según mis datos. Este tiempo era el que tenía previsto realizar cuando visionaba el recorrido la semana pasada. Mi rendimiento dice que podía haberlo mejorada, pero las circunstancias no lo han permitido.

    La cara de Bea al entrar en meta es un poema. Parece ser que llevo la cara ensangrentada, así como el aparatoso vendaje, pero yo me encuentro bien.

    Resumiendo, buena carrera, contento con el tiempo y la confirmación de que correr por el monte significa no perder la concentración ni un solo segundo